361. EL ENTRENAMIENTO DEL DOLOR
Ja, ja, ja, ríe Cristal al ser atrapada por Gerónimo y caen en la fresca hierba de la granja. Llevan ya un tiempo allí realizando un intenso entrenamiento. El bisabuelo aceptó entrenarlos. Gerónimo, Guido, Cecil y ella están siendo sometidos a un extenuante entrenamiento. Para asombro de todos, Cristal confía ciegamente en su esposo y también en sí misma. Sigue las instrucciones que él le da sin chistar; no averigua ni contradice, solo las ejecuta.
—No sé qué tipo de entrenamiento le hiciste a