Capítulo 40

El hospital estaba sumido en un silencio sereno, interrumpido solo por el murmullo distante de enfermeras recorriendo los pasillos y el pitido regular de las máquinas que controlaban la estabilidad de los pacientes. Dentro de la habitación, el tiempo parecía detenido, como si la vida se hubiera reducido a los latidos de un solo corazón y al vaivén de una respiración que Alejandro no se cansaba de escuchar.

Emma dormía con el rostro sereno, aunque pálido, bajo la luz blanca que caía desde la lám
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP