La decisión de reorganizar la casa no nació de una conversación profunda ni de una crisis puntual. Fue algo más sencillo.
—Este mueble ya no tiene sentido aquí —dijo Emma, una mañana, señalando la estantería junto a la ventana.
Alejandro levantó la vista desde el suelo, donde Isabella pataleaba sobre una manta.
—Nunca lo tuvo —respondió—. Solo estuvo ahí porque siempre estuvo ahí.
Emma sonrió. Esa respuesta contenía más verdad de la que parecía.
Mover cosas. Eso estaban haciendo. Pero no se tra