Mundo ficciónIniciar sesiónEl día amaneció con un cielo opaco, sin color. Desde la ventana del refugio, Emma observaba cómo la ciudad despertaba entre noticieros y sirenas lejanas. Un murmullo distinto recorría el aire, un rumor que se extendía con rapidez.
Alejandro entró en la habitación con el teléfono en la mano, el gesto tenso.
—Encendieron







