La noche había caído sobre la ciudad como un manto espeso. Las luces lejanas parecían más tenebrosas que reconfortantes, y en medio de ese escenario, Alejandro y Emma mantenían la vista fija en Julián, convencidos de que seguían sus pasos hacia donde podría estar Daniel. No obstante, cada sombra, cada esquina oscura, escondía un peligro mucho más grande de lo que ambos podían imaginar.
La persecución terminó de golpe cuando Julián se internó en un pasillo industrial, uno de esos corredores de c