Tuvieron que regresar al hotel en donde habían estado hospedados para poder reservar el primer vuelo a Rügen y llevar algunas cosas consigo de camino al aeropuerto.
Annelise apenas podía concebir de que por fin era libre de su padre. Erich Falkenheim estaba muerto y jamás volvería a ver su estúpido rostro dándole órdenes ni intimidándola. Solo faltaba que Mikhail Reznikov también muriera para poder estar en paz.
El solo hecho de haber vuelto al hotel, la estremeció.
En ese mismo lugar le había