Diez años después, Toronto, Canadá…
—¡Zakhar, vas a llegar tarde!
—¡Ya voy!
—¡Llevas diciendo eso diez minutos!
—¡Porque llevo diez minutos intentando encontrar mis llaves!
Annelise cerró los ojos y respiró profundamente. A sus treinta y tantos años había sobrevivido a secuestros, atentados, mafiosos, balaceras, persecuciones, traiciones familiares y a dos de los hombres más peligrosos que habían pisado Europa.
Sin embargo, nada de aquello la había preparado para criar a un adolescente.
—¡Están