Salió con la misma lentitud con la que entró y en cuanto llegó a la escalinata, descendió a grandes zancadas hasta llegar a su dormitorio.
Sacó la pesada maleta y se dirigió hacia la recámara nupcial en donde Pavel montaba guardia con la mochila lista sobre sus hombros y con solo una mirada, el pelirrojo entendió que los planes se habían adelantado.
—Muñeca, ¿ya tienes todo listo? —Aleksei asomó la cabeza al interior de la estancia y la encontró luchando contra la cremallera de la maleta.
—En u