El rastro de destrucción que dejamos en los muelles todavía humeaba a nuestras espaldas mientras la lancha cortaba las aguas negras del Neva, pero mi mente ya no estaba en la victoria, sino en el siguiente movimiento, Nikolai se mantenía a mi lado, en silencio, su respiración era más acompasada y el brillo de la derrota había sido sustituido por una chispa de intensidad que me resultaba familiar, me observaba como si fuera un mapa que intentara descifrar de nuevo, reconociendo en mis facciones