Liam
El silencio pesa en la cabaña, tan pesado como una montaña. Siento que el aire mismo se ha congelado, retenido por un aliento invisible. Mis labios tiembla cuando hago la pregunta, sin siquiera reflexionar, como si las palabras se hubieran arrancado de mi pecho a pesar de mí:
— Entonces… ¿también soy un hombre lobo? ¿Como él? ¿Como… mi hermano?
Mi voz se quiebra. La palabra hermano me rasga la garganta, tan ajena y, sin embargo, ardiente de verdad.
Mamá levanta lentamente la cabeza. Sus oj