Nerías
La cabaña es oscura, construida con troncos y piedra, aferrada a la ladera, no lejos de las luces de la ciudad que palpitan a lo lejos como una constelación artificial. Sin embargo, aquí no es la civilización la que reina, sino algo más, más antiguo, más rudo, más salvaje.
Kael ha tomado su lugar cerca del hogar, con la espalda recta, el rostro cerrado, y a su alrededor, como una marea silenciosa, su manada se asienta, cada uno encontrando su lugar sin intercambiar una palabra. El simple aliento de Kael, el peso de su presencia, es suficiente para dictar orden. Incluso las llamas parecen inclinarse hacia él.
Liam está de pie, tenso, incapaz de sentarse, con los ojos pegados a su hermano como si descubriera una verdad que no puede contener. Yo siento que mi corazón late a un ritmo que no es el mío, atrapado en la electricidad invisible que llena la habitación.
Es entonces cuando regresa la voz de su madre, como un hilo tendido entre el pasado y el presente, y cada palabra que pr