KAEL
Despierto de un salto.
El sudor recorre mi espalda. Mi respiración es corta, entrecortada. Mi corazón late tan fuerte que hace temblar mis costillas. La habitación está oscura, pero no necesito luz.
Mis ojos aún ven.
Demasiado.
Aún la veo a ella.
Su mirada, desgarrada por el miedo y el reconocimiento. Su piel desnuda bajo mis dedos. El grito silencioso de su alma. El temblor de sus rodillas cuando se desplomó ante mí. Como si cada latido de su corazón llamara al mío.
Y su susurro. Mi nombr