NERYA
La noche ha caído sin previo aviso.
No lentamente, no con ternura. Se ha deslizado sobre el mundo como una losa, pesada y absoluta, borrando el ruido, el aliento, el resto.
Y con ella, este extraño silencio.
Demasiado denso. Demasiado lleno. Demasiado… presente.
Estoy en mi cama. Pero nada reposa.
Mis sábanas se adhieren a mi piel como cadenas húmedas. Mi aliento es corto. Mi corazón es una bestia encerrada, golpeando contra las paredes de mi caja torácica. He dejado las cortinas abiertas