Salida de la oficina
No esperaba verlo.
No allí. No ahora. No así.
Apoyado en mi coche, con los brazos cruzados, mirada oscura. Una presencia cruda, inalterada. Calmado en apariencia, pero su silencio grita. No se mueve. Me espera. Sabe que vendré.
Me detengo a unos pasos. El aire está saturado. De electricidad. De tensión. De deseos reprimidos durante demasiado tiempo.
— ¿Qué haces aquí, Liam?
Mi voz es serena. Mi rostro impasible. Pero dentro de mí, todo tambalea. Mi corazón golpea como un t