Han pasado algunos días desde aquella plática con Francis. Los días han seguido su curso normal, entre mis tareas habituales y las idas y vueltas que siempre surgen.
Luca parece haberse adaptado mejor de lo que todos esperábamos. No solo se mueve con soltura por la cocina, sino que cada receta nueva que nos comparte termina sorprendiéndonos. Tiene un recetario que parece interminable, y lo curioso es que no solo cocina bien, también le pone ese toque suyo que hace que todo parezca especial.