Isabella
El sótano de la villa Moretti nunca me había parecido tan opresivo como esta noche. Las paredes de piedra centenaria, testigos silenciosos de generaciones de secretos familiares, parecían respirar al compás de las velas que iluminaban la estancia con su luz temblorosa. El aire olía a cera derretida, a incienso y a algo más primitivo que no podía nombrar.
Sangre. Tradición. Poder.
Los doce capos más antiguos de la familia formaban un círculo perfecto a mi alrededor. Sus rostros curtidos