Hogar, dulce hogar.
Recorrieron la propiedad en calma, como si quisieran memorizar cada rincón.
Para Jacob, cada habitación despertaba una sensación distinta, la sala le evocaba reuniones familiares que nunca tuvo, y la cocina le recordaba el olor del pan recién horneado de su infancia.
Para Valery, en cambio, era más complejo.
Mientras caminaba por los pasillos, sentía que cada paso era una declaración contra siglos de desapego, se detuvo frente a una ventana donde la luz caía justo sobre el suelo, como una invita