Y por primera vez… Jacob contraatacó.
Con una maniobra desesperada, logró meter la mano entre sus cuerpos forcejeando, y sacó el arma que Valery le había insistido en llevar.
Con dificultad, la colocó apuntando hacia arriba, directamente al estómago del atacante, presionando el cañón contra la carne fría del sujeto.
El monstruo bajó la mirada hacia el arma, y por un instante sus ojos brillaron con un humor oscuro, luego soltó una risa baja, burlona, como si la idea de ser amenazado por un humano