No era una tarde cualquiera.
No por el clima, ni por la ciudad, sino por lo que acababa de suceder.
Jacob aún tenía el corazón agitado tras descubrir que sus frenos habían sido saboteados, y por dentro, una sombra de desconcierto no terminaba de irse.
¿Quién haría algo así? ¿Por qué ahora?, pensó, mientras una extraña sensación de vulnerabilidad le recorría la espalda.
No estaba acostumbrado a sentirse en peligro real, y menos aún a depender de alguien para sobrevivir.
El miedo era nuevo, pero n