Mundo ficciónIniciar sesiónPerderle el miedo a salir afuera, donde todo estaba cubierto por un manto de nieve implacable, había sido más difícil de lo que imaginaba.
De hecho, la única razón por la que ahora caminaba bajo el frío era porque Rose había insistido. De lo contrario, me habría quedado en mi habitación, acurrucada junto al fuego. —¿Sabes a dónde estamos yendo exactamente? —pregunté, desconfiada, mientras mis botas se hundían en la nieve virgen. —No —respondió con






