Mundo ficciónIniciar sesiónEl carruaje avanzaba con un ritmo constante; el traqueteo de las ruedas sobre el empedrado marcaba el paso de nuestro viaje. Pero, de pronto, el movimiento se detuvo por completo.
Habíamos llegado. El cochero bajó primero y abrió la puerta con precisión. Inspiré profundamente antes de salir, como si necesitara llenar mis pulmones de valor. Al poner un pie en el suelo, sentí la firmeza del camino bajo mis botas, un contraste con la inestabilidad que bullía en mi interi






