Con un resoplido, Catherine cruzo los brazos y me miró con un toque de exasperación.
—Pensé que sabias al menos lo básico, pero veo que no es así.
—Se algunas cosas—respondí tratando de sonar segura—, pero quiero entenderlo bien. Si alguien que ha crecido allí me lo explica, será más fácil para mi.
Por un momento, me observó como si evaluará si mi respuesta era suficiente. Finalmente, suspiró y comenzó a hablar con más calma.
—Es obvio que perteneces al Harem imperial. Tienes mucha suerte, como