—¿Entonces Esther se refugió con él todo este tiempo? —preguntó Leah, mientras soplaba con delicadeza sobre su taza de té humeante antes de dar un sorbo, los ojos fijos en Rose con una mezcla de incredulidad y desilusión.
—Así es —respondió Rose, con una mueca de asco que no se molestó en disimular—. Se escondió con el enemigo sin el más mínimo remordimiento. Aunque era algo fácil de deducir... al final, los traidores siempre terminan encontrándose entre e