84:El atentado.
Las miradas de todos en la sala cambian.
Ya no hay sorpresa.
Ahora es molestia.
Molestia pura.
No hacia mí como debía ser.
Hacia mi padre.
El murmullo crece alrededor de la mesa como un enjambre de voces que se pisan unas a otras.
Algunos hombres niegan con la cabeza.
Otros lo miran pues para ellos acaba de cometer la peor traición dentro de ese círculo.
Mi padre no dice nada.
No se defiende.
No explica su voto.
Simplemente se levanta.
La silla de cuero se arrastra sobre el piso con un sonido s