La habitación quedó en silencio después de que Lucía terminara de hablar.
Su padre permaneció de pie frente a ella unos segundos más, inmóvil, como si las palabras aún estuvieran acomodándose dentro de su cabeza.
El rostro que siempre le había parecido tan fuerte ahora estaba lleno de algo distinto… algo que Lucía no recordaba haber visto antes.
Cansancio.
Un cansancio profundo.
El fiscal pasó una mano por su rostro, cerró los ojos unos segundos y soltó un suspiro largo.
—Ve a dormir, Lucía.
Su