85: Sobrevivir a un atentado.
Abro los ojos cuando más balas se escuchan cerca.
El hombre que me apunta gira la cabeza hacia el ruido y no le da tiempo de disparar porque la carretera comienza a llenarse de carros.
Motores.
Puertas que se abren.
Disparos que ahora vienen de ambos lados.
—Maldita… me las pagarás.
Dice antes de retroceder y huir con los otros.
Apenas lo veo alejarse cuando corro hacia mi padre.
—¡Papá!
Él se levanta como puede y me abraza con fuerza, como si necesitara comprobar que sigo viva