57: Última noche en el crucero.
Entro a la habitación y seguido entra Víctor, su presencia llenando el espacio y haciendo que mi corazón se acelere.
Me pone contra la puerta, besándome con fuerza. Sus labios bajan por mi cuello y siento cómo chupa y muerde mi piel, dejando marcas calientes que me erizan.
—Víctor, ordena que le lleven la cena a Itzel —susurro, y él me mira con intensidad.
—Ya les dejé claro lo que tienen que hacer.
Asiento, dejando que baje las tiras de mi vestido. Mis pechos quedan expuestos y él los toca