56: Deseó prohibido.
Entro a la habitación buscando ropa en la maleta, mis dedos rozando cada prenda mientras busco algo cómodo. La tomo y me dirijo al baño, cerrando con seguro; el clic del pestillo me da una extraña sensación de protección.
Me desnudo y abro la regadera; el primer contacto del agua fría me hace estremecer y erizar la piel. Un golpe en la puerta me hace saltar, y mi corazón da un vuelco. Lo ignoro, pero la puerta se abre de golpe, golpeando la pared con fuerza.
Alcanzo una toalla, pero no llego