Me abraza con cuidado, asegurándose de no aplastar a Matteo, Su mirada se suaviza mientras lo observa. Después, abraza a su hijo con la misma delicadeza, y veo cómo su expresión cambia, más humana, más tierna.
Un carro nos espera en el muelle; subo con la niñera en uno, dejando a Víctor en otro junto a su madre. Mientras nos alejamos, me dedica una mirada que hace que una sonrisa se escape de mis labios. Me regaño inmediatamente por sentirme tonta, suspirando y recordándome que no debería mos