Capítulo 41. El Remolino de la Vida.
Los días siguientes a la confesión y al reencuentro con Mía y Jack se transformaron en un delicado equilibrio para Noah y Amelia. La mansión, que antes se sentía fría, ahora palpitaba con una nueva energía.
La distancia física había disminuido, pero la emocional seguía siendo un territorio inexplorado que ambos se atrevían a pisar con cautela.
En la mañana, mientras Amelia se preparaba para su clase de floristería, su teléfono vibró. Era Noah.
—Buenos días —dijo él, su voz era menos formal de l