El cielo de París luce gris aquella tarde, con nubes cargadas que amenazan con una lluvia fina. Giorgia regresa de una reunión en la sede central de las empresas Hill, caminando con paso sereno por una de las avenidas más concurridas. Lleva un abrigo claro que cubre su creciente vientre y una bufanda azul atada con descuido alrededor del cuello. Su cabello se mueve suavemente con el viento y, a pesar de las ojeras que todavía arrastra, sus ojos brillan con esa mezcla de determinación y nostalgi