Los nervios estremecen a Giorgia. Instintivamente, se envuelve en el abrigo para ocultar su abultado vientre, como si eso fuera a ayudar, y en su mente maldice. Gira sobre sus talones para huir, pero apenas da un paso, Julian da un brinco al frente y la sujeta por el brazo, deteniéndola.
—¡Estás embarazada! —exclama por lo bajo.
—Julian, suéltame —le exige, tirando de su brazo para soltarse, pero él no cede y tira de ella, provocando que sus cuerpos se peguen.
—¡Estás embarazada! —repite Jul