En cuanto entran al hotel, Julian la lleva a la propia suite de ella, porque está mucho más cerca y ya no puede contenerse ni un segundo más, incluso cuando la puerta se cierra tras ellos, sus manos tocan su trasero y vuelve a tomar su boca. Parece que no puede parar. Sus gemidos le hacen profundizar el beso. Sabe tan dulce. Se está volviendo un jodido adicto a su dulzura.
La levanta y la aprieta contra la pared, meciéndose dentro de ella, apretando su polla contra el coño de ella. Giorgia gim