Gabriele no podía permitir que todo lo que había vivido se desmoronara por completo sin luchar. Pensó que no podía vivir sin Luciano, que había entregado su corazón, su cuerpo, su alma, y ahora no podía aceptar que todo se deshiciera así, de la nada. Cada parte de él sentía que no tenía sentido seguir adelante sin Luciano, como si su vida dependiera de esa conexión. Lo había dado todo, y ahora estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para no perderlo.
—Luciano, sé que cometí un error. Un