Gabriele se encontraba en la casa de su hermana Amalia, hundido en el sofá, sin fuerzas para enfrentar la realidad. La cabeza le dolía, el corazón aún palpitaba con fuerza, y las emociones se mezclaban en su mente. Aún recordaba vívidamente cómo había pasado la noche anterior, cómo se había quedado solo en el apartamento de Luciano, después de que él le dijera que todo había terminado. La puerta de su apartamento cerrándose con un estruendo en su cerebro. La gélida distancia que Luciano había p