Diez años, Dicen que en una década el cuerpo humano renueva casi todas sus células, si eso es cierto, ya no queda ni un solo átomo en mí de la mujer que descendió al abismo de las Marianas. Sin embargo, hay cicatrices que no se rinden a la biología.
Me encontraba en el balcón de la biblioteca de nuestra casa en Maine, ya no es una casa de guerra, ni una estación de investigación, es un hogar. El viento del Atlántico traía consigo el aroma del otoño, una mezcla de salitre, madera quemada y tier