CAPITULO 32

Diez años, Dicen que en una década el cuerpo humano renueva casi todas sus células, si eso es cierto, ya no queda ni un solo átomo en mí de la mujer que descendió al abismo de las Marianas. Sin embargo, hay cicatrices que no se rinden a la biología.

​Me encontraba en el balcón de la biblioteca de nuestra casa en Maine, ya no es una casa de guerra, ni una estación de investigación, es un hogar. El viento del Atlántico traía consigo el aroma del otoño, una mezcla de salitre, madera quemada y tierra húmeda. Llevaba puesto un vestido largo de lana fina en color gris humo y un cárdigan de cachemira que me envolvía los hombros. Mis manos, que antes sostenían el destino del mundo, ahora sostenían un libro de poemas antiguos que Selene me había regalado, mis dedos, ya libres de la tensión de los sensores, pasaban las páginas con una calma que me seguía pareciendo un milagro.

​El sol se ponía sobre el horizonte, tiñendo el mar de un color cobre que me recordaba al resplandor del portal que sel
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP