El tiempo ha dejado de ser una línea recta para convertirse en un ciclo, una marea que sube y baja siguiendo el ritmo de los Árboles de Cuarzo. Han pasado diez años desde que los Otros dejaron su baliza en la Luna y nos concedieron aquel ciclo de prueba, diez años desde que el mundo dejó de ser una fábrica de humo para convertirse en un jardín de resonancia.
Me encuentro en la terraza superior de la Academia, el lugar donde antes solo había antenas y ahora florece un jardín colgante de glicini