El aire en el ala este de la mansión olía a cera de abejas, lino fresco y a ese aroma metálico que siempre precede a las grandes tormentas. Habían pasado tres meses desde que tomé el control de Luna Corp y, aunque el mundo exterior creía que mi mayor batalla había sido contra Arthur y los consejos de administración, la verdadera guerra se libraba ahora dentro de mi propio cuerpo.
Estaba de pie frente al gran ventanal de la que ahora era la guardería, una habitación que antes era un salón de mú