Una llamada.
La pregunta del mayor de los Falcone dejó al oficial Chávez congelado. Sabía exactamente a quién se refería y, si aquello era cierto, sus peores temores se quedaban cortos.
—El… ¿El Cuervo? ¿Está seguro, señor Falcone? —balbuceó, tratando de ganar tiempo, como si con palabras pudiera alejar la sombra.
—¿Hay otro más? —insistió Michael.
—No, señor. —Chávez asintió, y soltó un suspiro largo; la historia le era tan familiar como la palma de su mano—. El Cuervo es uno de los narcotraficantes más co