Vicky y Tory llegaron a la casa de su padre, cansadas y emocionalmente agotadas. Vicky había estado llorando durante todo el viaje, intentando contener las lágrimas frente a su hija, pero no había podido evitar que se le escaparan algunas. Tory, por su parte, estaba callada y seria, con los ojos hinchados de tanto llorar.
Al entrar en la casa, Vicky se sintió abrumada por la calidez y el amor de su madrastra, Morgana y sus hermanitos, pero lo que más le sorprendió fue ver a su abuela, Linda Fal