Konstantin la mira de arriba abajo.
—Entonces supongo que deberías decidir qué parte prefieres que cumplas primero.
Ella se levanta de golpe, camina hacia la puerta… y antes de salir, se gira lentamente.
—La cena es el sábado a las ocho. Elige bien tu ropa… porque yo sí me pienso robar la atención.
Y sale, dejando su perfume de victoria en el aire.
Konstantin soltó una carcajada baja. Luego, fue directo a su teléfono.
—«Katrina» —dijo al descolgar—, «necesito tres cosas: el mejor restaurante co