El reloj marcaba las ocho de la mañana cuando Kira bajó a desayunar. Llevaba semanas con el estómago cerrado, pero ese día necesitaba fuerzas.
Un mes había pasado desde aquella rueda de prensa donde sonaba frente a las cámaras anunciando su compromiso con Satoru Kamura. Sonrisa que ocultaba el filo de un sacrificio silencioso. Era la única forma de mantener a Konstantin vivo… y con él, todo lo que alguna vez fue libertad.
— ¿Dormiste algo? —pregunta Ximena, colocando una taza de té caliente fre