La cena con Satoru transcurre tranquila, entre risas y palabras enredadas en japonés y español. Él le cuenta de su nuevo dojo en Osaka y ella, con su típica sonrisa serena, apenas revela sus intenciones. Ven poco, como siempre. Está alerta, aunque disimula bien.
Hasta que vibre tu celular.
Lo saca con disimulo del bolsillo de la chaqueta y lo mira bajo la mesa. Un mensaje codificado. Corta y directo, como todo lo que viene de su tío Pavel.
"El almacén en el muelle 47. Grupo japonés armado. Rehe