—No vine a hablar.
-Perder.
Ella caminó hasta la cama, con pasos lentos. El cuchillo estaba sobre las sábanas de lino gris. Lo tomó con suavidad. Apenas lo levantó, escuchó el movimiento detrás de ella.
—No tan rápido —susurró Konstantin justo antes de abalanzarse sobre ella.
Kira se giró para defenderse, pero ya la tenía sujeta por la cintura. El cuchillo cayó al suelo. Forcejearon brevemente, con ella intentando empujarlo, pero él la acorraló contra la cama con el cuerpo, sus miradas ardiendo