Melani Fernández
Llevaba cuatro horas en mi oficina y el teléfono no había sonado ni una vez. Sabía que los servidores estaban activos, veía el parpadeo de las luces en el router, pero las llamadas de los jefes de sección simplemente no llegaban a mi extensión. Cuando pedí el archivo físico de los fletes de 2023, la secretaria de planta me miró como si hubiera hablado en arameo y murmuró que "el sistema estaba caído".
Era el "vacío". Una táctica vieja como el comercio mismo: ignorar al i