Aras Köksal
El silencio en el comedor de la villa se prolongó, solo interrumpido por el suave tintineo de los cubiertos de plata contra la porcelana. Mi madre me observaba con esa paciencia felina que la caracterizaba. Ella no buscaba una respuesta rápida; buscaba una vacilación.
—Viena fue un campo de batalla, madre —respondí finalmente, dejando la copa sobre el mantel—. Si me quedé más tiempo del previsto, fue para asegurarme de que el botín valiera el riesgo. Melani Fernández es el ac