Diego Von Seidl
En Viena, la luz es filtrada por la historia, por los edificios de piedra gris y la tradición; aquí, es cruda, directa, casi tan despiadada como la mirada de Melani cuando me recibió fuera de su apartamento.
He pasado las últimas tres horas frente a las pantallas. El rojo de las gráficas de Köksal Holding brilla con una intensidad que, en cualquier otra circunstancia, me haría llamar a mis abogados para liquidar posiciones. Las acciones de Aras están en caída libre. El esc