Lale se quedó inmóvil junto al marco del ascensor, con el aliento atrapado en la garganta. Había ido a Nişantaşı impulsada por la curiosidad, y el escándalo mediático, esperando encontrar a una Melani destrozada por los titulares, pero lo que tenía ante sus ojos era una escena que ningún diario de Estambul habría podido orquestar.
Ahí estaba Melani, de pie entre dos mundos que colisionaban.
A la izquierda, Diego Von Seidl. Lale lo reconoció de inmediato por las fotos de las revistas de ne