Aras Köksal
—¿Una gala, Bey? Con todo respeto, sería entregarle el cuello de la señorita Fernández a los lobos en una bandeja de plata.
Yusuf estaba de pie junto a mi escritorio, con esa calma imperturbable que lo hacía indispensable. Yo había estado dándole vueltas a la invitación de la Cámara de Comercio, imaginando a Melani allí, demostrando a todos que mi decisión fue la correcta. Pero Yusuf tenía razón.
—Ella ha revolucionado el puerto en semanas, Yusuf. Ha hecho más que Eren en