Melani no se permitió ni un segundo de alegría.
Antes de llamar a Aras, necesitaba confirmar el origen de esa "caridad" que le acababa de otorgar el poder más peligroso de su carrera.
Salió de Nişantaşı con la mirada fija y los labios apretados en una línea fina. Al llegar al hotel donde se hospedaba Diego, el ambiente lujoso del lobby le resultó asfixiante. Ella sabía que los hombres de Aras la seguían, sentía sus ojos en la nuca, pero su necesidad de claridad era mayor que su miedo a la